Qué hacemos

EMDR como abordaje terapéutico reúne las condiciones necesarias para garantizar que se aplica una terapia psicológica de probada eficacia sustentada en el análisis científico y empírico, aportándonos los elementos necesarios para ofrecer a nuestros pacientes la eficacia, efectividad y eficiencia de un abordaje terapéutico que facilita y permita que se puedan superar el/los trauma/s, dificultades y problemas que padecen.

La potencialidad de  EMDR radica en ser un complejo enfoque psicoterapéutico que además de incorporar la terapia de movimientos oculares, combina aspectos y procedimientos de diferentes abordajes terapéuticos que facilitan entender a la persona de manera completa y ocuparse de sus emociones, pensamientos, sensaciones físicas, conducta, actitudes, etc…, para conseguir la disminución de los síntomas por los que nuestros pacientes acuden a terapia y la recuperación de la capacidad de funcionar y sentirse de manera acorde a las necesidades expresadas por ellos mismos.

La principal característica novedosa de EMDR es fundamentar su abordaje terapéutico en la aplicación del procesamiento (estimulación bilateral) mientras el paciente trae a su mente el recuerdo de experiencias pasadas que no han sido debidamente almacenadas en el cerebro y cuyas asociaciones neuronales dentro de las redes de memoria están bloqueadas. Independientemente del raciocinio de cada sujeto, estos recuerdos provocan reacciones automáticas que interfieren negativamente en la vida de los pacientes, y es mediante el procesamiento que se facilita el desbloqueo y el acceso a redes de memoria que permiten la correcta asimilación del/los suceso/s.

EMDR establece como modelo de funcionamiento el Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI) que considera que las dificultades y alteraciones  presentes en la conducta y la personalidad de los sujetos es el resultado de información almacenada disfuncionalmente, y por tanto se diferencia del modelo cognitivo-conductual (uno de los modelos terapéuticos de mayor implantación), en que éste considera que la creencia negativa de los sujetos es una de las causas principales de las alteraciones de conducta. Por el contrario desde EMDR y el modelo PAI, se identifica a la creencia negativa como un síntoma de una experiencia que no ha sido debidamente procesada, por tanto el agente del cambio no estará centrado en la reestructuración cognitiva o el cambio conductual, sino en  conseguir nuevas asociaciones y conexiones facilitadas por el almacenamiento adaptativo del recuerdo traumático. Ello es posible mediante la estimulación bilateral simultánea mientras el paciente recuerda el trauma.

El modelo PAI considera que la causa del problema es la percepción  de  cómo está almacenado el recuerdo y que está formado por las imágenes, pensamientos, creencias, emociones, sensaciones, olores y demás componente del recuerdo. El procesamiento de dichos recuerdos que están almacenados disfuncionalmente, pretenden conseguir la integración de los mismos en redes preexistentes que contienen información adaptativa y con ello facilitar la superación del trauma psicológico. Se considera por tanto que la base del sufrimiento es la manera en la que los recuerdos de experiencias pasadas están almacenados en el cerebro, la forma de desbloquear dichos recuerdos es la aplicación de estimulación bilateral que facilite la resolución adaptativa del recuerdo. Como psicoterapeutas experimentados facilitamos el acceso de nuestros pacientes al recuerdo (que es el punto focal del trauma) activando el sistema cerebral de procesamiento de la información y orientando los procedimientos encaminados a permitir una integración adaptativa del recuerdo y monitorizando los efectos que se van produciendo.

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